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miércoles, 26 de noviembre de 2014

José Luis Aristegui, el Hombre que Susurraba a las Viñas, en #ViñosconRaíces


El pasado jueves 13, una vez más en VideVide, tenía lugar una de las catas incluidas en la serie de #ViñosconRaíces, que nos traerá cada jueves hasta el 18 de diciembre siete bodegas distintas cuyos responsables dirigirán y comentarán las pruebas de vino.

¿Qué es Viños Con Raíces? Una actividad que parte de la exposición fotográfica realizada por Michael Volker Kopa en siete bodegas gallegas, donde se retrata a sus responsables o a los enólogos y pretende poner de manifiesto el binomio persona-terruño como parte inseparable a la hora de elaborar el vino. En sus fotografías podemos observar claramente cómo se pretende reflejar la personalidad de cada uno de los bodegueros o enólogos en simbiosis clara con la tierra de la que extraen su producto. Cada uno de esos retratados vendrá cada jueves a VideVide a comentarnos sus vinos, todos ellos de altísima calidad y producción limitada, que comparten una filosofía de vida, de elaboración y de respeto y arraigo a la tierra.
Detalle de la exposición fotográfica de Michael V. Kopa

En este caso el turno era para José Luis Arístegui, propietario y responsable de la bodega del mismo nombre. A Arístegui es imposible no elogiarlo: Amor por la tierra y la viña, y respeto máximo al trabajo bien hecho... un trabajador incansable, silencioso, que observa atento sus viñas, las escucha para saber de sus necesidades... y ellas siempre dan lo mejor que tienen... unos vinos de 10.

La bodega es la más joven de la D.O. Valdeorras (2011), pero en realidad es el fruto de toda una historia familiar que comienza con su abuelo, luego su padre y ahora él. La mayoría son, por tanto, viñedos viejos que ya pertenecían a la familia; donde antes se empleaban sólo para elaborar vino de "colleiteiro", se ha buscado ahora la especialización y modernización para sacar al mercado una partida de vinos de altísima calidad vinculados a un terreno particular.

Es ahí donde reside la fuerza de los vinos de Arístegui: la tierra, el "terruño", eso es lo que consigue dar la distinción a las cepas y sus uvas... De esas laderas pizarrosas con esquistos, de donde sale su Traste, por ejemplo, o también de otras más arcillosas, todo ello no es más que un claro ejemplo de la importancia de la tierra para que una determinada uva muestre todo su potencial. Posiblemente la Garnacha tintorera de su Traste no sería la que es si no procediese de donde procede.

De ese respeto por la biodiversidad de cada finca, de la tradición, de actuar lo justo, allí donde es necesario, nacen los vinos que esa noche pudimos catar en VideVide, y que yo he tenido la fortuna de probar en ocasiones anteriores.


El primero de la noche fue su Godello 2012, para luego compararlo con el 2011. Diferentes añadas, diferentes vinos, desde luego. 2012, año complicado aporta un vino más intenso, más complejo al principio. no busquéis el típico godello aquí, porque no lo encontraréis. Este es el Godello de Aristegui, para mí, me atrevo a decirlo, los mejores blancos de la contorna y de mucho más allá. Destacan sus aromas herbales, mezclados con alguna fruta blanca, es fresco, y mantiene ese equilibrio con la acidez de toque cítrico en boca. 2011 siempre ha sido mi debilidad, mi pasión, un vino más ligero, lleno de sutilezas, se advierten aromas a miel, vuelven las hierbas aromáticas y algún toque a frutas más maduras.
En común también se perciben muchas cosas, además de que, obviamente, la variedad Godello aporta sus caracterísicas a ambos vinos: se aprecia el trabajo de Aristegui con las lías durante meses, y el respeto y no intervención en la viña, al tratarse de añadas tan diferentes. Son vinos equilibrados, de acidez correctísima y que desde luego, podremos conservar durante años en botella... Otra cosa será que consigamos aguantar una botella mucho tiempo en casa!


Pasamos luego al Mencía; 2012 y 2011. Mencía 100% en estos vinos de corte joven, que pasan de 3 a 5 meses de crianza en cuba de roble francés. El 2012, más goloso, destacan los aromas primarios, la fruta roja; un vino que invita a beber, mantiene frescura y acidez y de nuevo larga vida en botella. El 2011 más "más adulto", destacan aromas secundarios, de monte, balsámicos, también de fruta: ciruela, frutas negras. De nuevo en boca se muestra frutal y sorpendentemente fresco y vivo.

La joya, su Traste, también 2012 y 2011 llegó al final de la noche, enmarcado en una amenísima charla de José Luis recorriendo la historia de sus viñedos, de su familia, del por qué de su trabajo del día a día y del por qué de este bonito nombre: Traste, como referencia a la finca de la que procede el 80% de la Garnacha Tintorera que compone este vino: Trasdeleiras; Traste en alusión a él mismo, cuando era pequeño, cuando el amor por las viñas eran más bien odio; cuando Aristegui era un niño travieso e inquieto y "traste" también en homenaje a su hija.

El otro 20% de este vino lo compone la Mencía que se extrae de los suelos arcillosos de la viña de Don Pepe.
El resultado habla por si solo... sorprende cómo un vino de tan alta graduación puede conservar tal nivel de frescura y acidez, se te planta una sonrisa tonta en la cara pensando en lo bien que le sentará la botella a este vino... un must en nuestro fondo de armario casero.... En Traste la Garnacha se viste de largo, se pone sus mejores galas y saca a relucir lo mejor que ofrece esta variedad, combinada en laderas pizarrosas con pendiente y amparada por los años de sus cepas. De capa densa, rojo picota, un vino con aroma a fruta negra, muy armonizado con la frescura de ese balsámico que vuelve a percibirse. Un vino potente en boca, pero muy redondo y estructurado. El paso del tiempo le aporta al 2011 más aromas secundarios y terciarios, aparecen los ahumados e incluso un cierto toque licoroso. También la tierra se percibe en la nariz, con esos toques minerales del suelo pizarroso.

Luego apareció la sorpresa de la noche: XEO, vino elaborado a partir de uva helada. Guau... Alucinante. Qué complejidad y sutileza al mismo tiempo, en nariz le auguro buena evolución, a medida que Arístegui siga experimentando y jugando, pero donde destaca es en boca: es ahí donde podemos apreciar todas y cada una de las variedades con las que trabaja el bodeguero... Todo en un mismo vino, cantidad de matices diferentes que no pueden hacernos ver este vino como un vino dulce, porque no lo es.

Tierra, raíces, producto, respeto, honestidad... podría ponerle mil y un calificativos a lo que me sugiere el trabajo de José Luis, pero, sinceramente, las palabras son eso, palabras... y aquí lo que cuenta es el vino, SU vino. Probadlo.
Los amigos de VideVide siempre nos amenizan con cosas deliciosas

2 comentarios:

  1. Siempre es un placer leer tus crónicas, Lorena!

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  2. Gracias a ti, por tomarte un ratito de tu tiempo en leerme Montse!! Besos!

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